Para una buena “salud familiar” es conveniente establecer unas normas razonables de convivencia. Todos las necesitamos y las agradecemos con el tiempo. También los niños. Qué no digan de nuestro hijo, ¡vaya niño consentido y maleducado!
Los niños necesitan límites para crecer de forma armoniosa. Aunque nos parezca difícil, es importante que los padres tengan claros estos límites y ser coherentes.
Queremos ser buenos padres, pero nadie nace enseñado. Podemos aprender con unos pequeños consejos a educar a nuestros hijos. Ellos nos lo agradecerán. ¡Y nosotros también!