¡Tartamudea!

¿Qué es la tartamudez?
La palabra tartamudear viene de la onomatopeya tart y mudo y se define como hablar o leer de forma entrecortada y repitiendo las sílabas.
Es un trastorno del lenguaje que comienza en la niñez en la mayor parte de los casos. Es mucho más común en varones (en una proporción de 4 a 1). En torno a un 5% de los niños han presentado algún tipo de tartamudeo, pero sólo el 1% de adultos siguen con este trastorno.
La mayor parte de los casos son transitorios con recuperación de hasta un 80%.
¿Cómo se desarrolla el lenguaje?
El habla comienza a desarrollarse en los niños desde el nacimiento. A partir de los 3 años empieza a hacer frases largas y complejas. En este período inicial de aprendizaje e imitación del lenguaje el niño puede tener problemas para pronunciar algunas palabras o sonidos o para formar frases.
Esto se acentuará cuando el niño se vea ante situaciones estresantes, como cuando esté muy enfadado, cuando tenga que hablar con un desconocido, etc...
¿Existe alguna edad crítica?
Hay dos edades críticas en las que puede aparecer la tartamudez: entre los 2-3 años (hay un mayor desarrollo del lenguaje) y hacia los 6 años (inicio de la educación primaria). También puede comenzar o acentuarse en la adolescencia, pues los factores emocionales pueden ser un desencadenante.
En la tartamudez hay alteración de la fluidez y de la organización normal del habla (adecuadas para la edad del niño), con repetición de sonidos y sílabas, prolongaciones de sonidos, interjecciones, palabras fragmentadas, bloqueos o pausas en el habla, sustituciones de palabras para evitar palabras problemáticas, palabras producidas con un exceso de tensión física, repeticiones de palabras monosilábicas. (p.ej. "Yo-yo-yo le veo").
La alteración de la fluidez puede interferir con el rendimiento académico y con la comunicación social.
Problemas "normales" en un niño cuando comienza a hablar.
Repite mucho palabras o frases completas.
Titubea y presenta vacilaciones, utilizando muletillas (eee, este)
No suele repetir más de 1 ó 2 veces partes de una misma palabra (me-mesa)
En las repeticiones el sonido vocal lo pronuncia bien.
Las repeticiones son rítmicas.
Su habla se inicia de forma fácil y sigue hablando con naturalidad aunque repita una palabra o frase.
Hay que tener en cuenta que no se debe prestar mucha atención al niño que tartamudea mientras habla, ya que puede sentirse incómodo. Se le debe tratar con total normalidad ya que si el niño tiene ansiedad o miedo a la hora de hablar, su recuperación será mucho más lenta.
¿Cuándo se debe de consultar con el pediatra?
Hay casos en los que la tartamudez puede cronificarse y por ello es recomendable que los vea el pediatra:
el niño llora porque no se siente capaz de hablar de una forma fluida,
hace sustituciones "raras" de unas palabras por otras,
usa muletillas o sonidos sin sentido antes de empezar a hablar o
los padres ven gestos de miedo en la cara de su hijo cuando va a hablar.
Indicaciones para los padres de niños que tartamudean
1. Hable con su hijo sin prisa y con muchas pausas. Deje que termine de hablar y espere un poco antes de empezar a hablar usted.
2. Pregúntele menos. Los niños hablan con más soltura cuando cuentan sus propias ideas. En lugar de preguntas, haga comentarios sobre lo que el niño ha dicho, para que así vea que lo escuchó.
3. Use gestos faciales u otras formas de comunicación no verbal para transmitirle a su hijo, cuando tartamudea, que usted está atento a su mensaje y no a su forma de hablar.
4. Guarde unos minutos a una hora fija todos los días en los que pueda dedicarle toda su atención al niño. En ese rato, deje al niño escoger lo que quiere hacer. Deje que él dirija las actividades y decida por sí solo si quiere hablar o no. Cuando usted hable en este tiempo, lo hará de forma lenta, con calma y con muchas pausas. Estos ratos de quietud pueden servir para que el niño coja confianza en sí mismo, al ver que el padre está a gusto con él.
5. Enseñe a todos los familiares a hablar y escuchar por turnos.
6. Piense en la relación que tiene con su hijo. Dígale más veces a su hijo que lo está escuchando y que a éste le sobra tiempo para expresar su mensaje. Trate de disminuir las críticas, la prisa, las interrupciones y las preguntas.
7. Sobre todo, que su hijo sepa que lo acepta tal como es.
Es casi seguro que si usted habla más lento y con calma y refuerza la confianza del niño en su capacidad de expresarse, puede lograr una mejor fluidez verbal y disminuir su tartamudeo. Pero el arma más poderosa será el apoyo y aceptación que le brinde, tartamudee o no.
En las revisiones de salud su pediatra le preguntará por el lenguaje de su hijo y le dirá si hay algún problema o si su desarrollo es normal.
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Guadalupe del Castillo Aguas. Pediatra. Centro de Salud "Carihuela". Torremolinos (Málaga)







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