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Algunos problemas en los genitales masculinos: retracción del prepucio y fimosis

Fecha de publicación: 25-10-2011

Con frecuencia, los genitales de los bebés preocupan a los padres. Es importante que sean revisados en los controles de salud.

¿Qué es la fimosis?

Es no poder retraer el prepucio sobre el glande o extremo del pene.

El prepucio es la piel que cubre el glande y lo protege de infecciones.

¿Qué evolución tiene?

Al nacer, el prepucio es estrecho y adherente, no se retrae y no deja pasar el glande. Esto es transitorio. Se trata de una fimosis fisiológica (Fig. 1) y no hay que tratar.

Después, el crecimiento del pene, las erecciones fisiológicas y el acúmulo de una sustancia blanca y cremosa denominada “esmegma” hacen que el prepucio se separe y deslice. Esto es lento, sin síntomas y se completa entre los 5 y 12 años.

¿Qué situaciones pueden aparecer durante el crecimiento?

  • Quistes del prepucio. El esmegma bajo el prepucio se puede observar como grumos o quistes blancos. Son benignos y ayudan a la separación del prepucio del glande. No necesitan tratamiento.

  • Globo prepucial (Fig.2). A veces, la salida de orina a presión “infla” la cavidad prepucial como un pequeño balón o globo. Es una condición benigna y transitoria. Hay que tratar si la retención de la orina se resuelve sólo con presión manual.

Figura 2. Globo prepucial en niño de 2 años

  • Parafimosis. Es una urgencia. Puede pasar cuando se fuerza la retracción y la piel se desliza pero no vuelve a subir. El glande se estrangula por el anillo fimótico y la sangre no puede circular. En estos casos hay que ir a urgencias.

  • Fimosis patológica. La piel del prepucio se vuelve dura y no se retrae por cicatrices en su extremo distal. Las cicatrices se deben a lesiones por forzar la retracción o bien por infecciones o inflamaciones del prepucio. Se forma un anillo fibroso blanco.

Puede haber molestias al orinar, erecciones con dolor, más riesgo de parafimosis, de infecciones del pene y urinarias.

Es útil aplicar corticoides y ejercicios suaves de retracción. Si esto no es eficaz, o si hay complicaciones, se indicará el tratamiento quirúrgico.

El pediatra hará el seguimiento y pautará el tratamiento adecuado en cada situación.

Cuidados e higiene

  • Mantener una higiene apropiada de los genitales previene los procesos inflamatorios y el riesgo de fimosis patológica.

  • El prepucio del bebé no requiere cuidado especial. Si está adherido, hay que lavarlo como el resto del cuerpo con un jabón para su edad sin forzar la retracción.

  • Hay que cambiar a menudo el pañal para evitar irritaciones que estrechen el prepucio.

  • Conforme se separe, deslizar suavemente el prepucio en la higiene diaria.

  • Cuando el niño crece hay que enseñarle a retraer el prepucio y lavar el glande a diario.

  • No forzar las retracciones ya que pueden provocar dolor, lesiones y la fimosis patológica.

Conclusiones

  • La fusión entre prepucio y glande es fisiológica y se separa con la edad.

  • No hay que forzar la retracción.

  • Salvo que tenga una fimosis patológica o tenga síntomas de repetición, hay que esperar a que se resuelva solo.

  • Lavar bien el prepucio, con una retracción suave, previene patologías del mismo.

Fecha de publicación: 25-10-2011
Autor/es:
  • Mª Dolores Cantarero Vallejo. Pediatra. Centro de Salud de Illescas. Illescas (Toledo)