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Inmunoterapia en las enfermedades alérgicas

Fecha de publicación: 21-01-2012

El uso de la inmunoterapia específica es un punto controvertido del tratamiento de la alergia. También se le denomina impropiamente, como vacuna para la alergia.

Se han demostrado efectos beneficiosos en casos seleccionados de asma alérgica, al reducir los síntomas de asma y la necesidad de medicación antiasmática, en los pacientes con rinoconjuntivitis alérgica y en la alergia grave a la picadura del veneno de algunos himenópteros (abeja, avispa).

Evitar la exposición a un alérgeno es la mejor medida para el control de los síntomas alérgicos, aunque a veces esto no es posible totalmente. La inmunoterapia nunca debe reemplazar al tratamiento farmacológico ni a otras medidas de control ambiental y de educación sanitaria.

¿En qué consiste la inmunoterapia?

Consiste en administrar de forma periódica el alérgeno en dosis crecientes, que pueden "desensibilizar" al paciente frente al mismo, para lograr que llegue a tolerarlo, mejorando los síntomas asociados a su exposición.

¿Cómo funciona la inmunoterapia?

La inmunoterapia ayuda al organismo: produciendo anticuerpos bloqueantes que compiten con la fijación del alérgeno y modulando una serie de células mediadoras, disminuyendo la liberación de histamina y otras sustancias que originan los síntomas de la enfermedad. Esto sucede después de recibir el tratamiento durante un largo periodo de tiempo. Se comienza con una dosis baja del alérgeno y se aumenta poco a poco en los primeros meses hasta llegar a una dosis segura y efectiva más alta.

A partir de entonces, la frecuencia de su administración se reduce paso a paso a una semanal, una cada dos semanas y más tarde un recuerdo mensual. A esta fase se llama de mantenimiento y puede durar 3 a 5 años, sobre todo en pacientes con buena respuesta terapéutica tras el primer año.

¿Cuántos tipos de inmunoterapia hay?

Principalmente son de tres tipos:

  • Acuosos: contienen venenos de himenópteros (abeja, avispa, etc.). Los alérgenos suelen ir diluidos en solución salina con albúmina humana.

  • Depot: Son los más utilizados. Están compuestos de extractos que contienen hidróxido de aluminio para hacer más lenta la absorción y producir más reacción defensiva.

  • Modificados: son extractos químicamente alterados con formaldehído o glutaraldehído. Conservan su poder inmunógeno pero poseen menor poder alergógeno. Tienen un mayor coste.

¿Qué formas hay de administrarlas?

Las vías de administración pueden ser:

  • subcutánea,

  • oral,

  • nasal,

  • bronquial y

  • sublingual (deglutida).

Actualmente las únicas que se usan de forma habitual son la sublingual y la subcutánea.

¿Cuándo está indicada la inmunoterapia?

A pesar de su eficacia demostrada, la inmunoterapia específica no debe prescribirse de forma indiscriminada a todos los pacientes. Está principalmente indicada en: pacientes sensibilizados a un solo alérgeno; a un alérgeno predominante o a un grupo de alérgenos con marcada reactividad cruzada. También en el asma mediada por Ig E de gravedad leve a moderada.

¿Cuándo no se debe de utilizar la inmunoterapia?

No se debe usar:

  • en casos de asma grave o inestable o

  • pacientes que están sensibilizados a varios alérgenos.

Tampoco está indicada en pacientes con: problemas graves de inmunidad; algunas enfermedades cardiacas y enfermedades crónicas de hígado.

Se desaconseja también en caso de embarazo y en menores de cinco años de edad.

¿Es eficaz la inmunoterapia?

La eficacia de la inmunoterapia se basa en una buena selección del paciente, así como en la elección de un extracto alergénico adecuado de alta calidad, bien estandarizado y con potencia y estabilidad conocidas.

Es más eficaz cuando se tiene alergia a una sola sustancia, de entrada por vía respiratoria (aeroalérgeno) como el polen, el ácaro del polvo, el epitelio de gato o los hongos. La administración sublingual (deglutida) parece ser ligeramente menos efectiva que la administración subcutánea.

¿Cómo es la respuesta del organismo frente al alérgeno que se administra?

La respuesta a la inmunoterapia es específica para el antígeno administrado. No deben mezclarse alérgenos no relacionados, ya que una dilución excesiva de múltiples alérgenos puede dar lugar a una dosis subóptima de cada uno de ellos, disminuyendo su potencia y su eficacia.

¿Pueden originar alguna reacción?

En el caso de la vía subcutánea, se puede producir una reacción local leve de hinchazón y escozor en la zona donde se aplica. Se puede aliviar con frio local y, si son intensas, con algún antihistamínico. Para que resulten menos dolorosas se usan agujas más pequeñas.

Las reacciones más graves como urticaria y picor en todo el cuerpo o dificultad para respirar son muy raras. Por precaución se debe esperar durante 30 minutos en el centro de salud después de su administración.

La inmunoterapia sublingual es muy segura y se puede administrar sin supervisión sanitaria. Puede dar síntomas leves de picor bucal, dolor abdominal o diarrea.

¿Tengo que modificar la inmunoterapia si tengo una reacción local?

Puede aparecer un pequeño enrojecimiento (eritema) en el punto de inyección, bien de forma inmediata (en los primeros 30 minutos) o de forma tardía. Cuando el eritema es inmediato y es menor de 5 cm no hay que modificar la pauta. Tampoco cuando la reacción tardía es menor de 10 cm.

Cuando la reacción local (inmediata o tardía) es mayor se debe repetir la última dosis bien tolerada en tres ocasiones sucesivas, continuando después con la pauta recomendada.

Fecha de publicación: 21-01-2012
Autor/es:
  • Jose Luis Montón Álvarez. Pediatra. Centro de Salud "Mar Báltico". Madrid
  • José Antonio Castillo Laita. Pediatra. Centro de Salud de Fuentes de Ebro (Zaragoza). Fuentes de Ebro (Zaragoza)
  • Grupo de Vías Respiratorias. AEPap.